viernes, 10 de septiembre de 2010

COCADA

No se me rompió ni un solo espejo ,
ni la sal roció la mesa del comedor ,
y amarraba cada mañana mi pie izquierdo a las sábanas naranjas ,
y aún así te fuiste.

Si cuando nos besábamos
literalmente no existía nadie más ,
si creabamos un mundo con las palabras
y el retomar el lenguaje cotidiano se nos hacía casi  imposible
si cuando nos preguntaban que éramos
decíamos casi a coro , somos lo que somos.
Si cuando nos veíamos ,
el terremoto quedaba chico , 
temblaban las cucharas , las manos ,
el café ,las ansias ,
las mismas manos en el cuello ,
en las piernas , en los dedos ,
en las uñas , en los pies ,
en los anhelos ,
en la casa , en el parque,
en la cocina .

Si nos habíamos prometido todo y nada ,
si yo dejé la moral y tú las costumbres ,
si ese día nos coloreamos los cuerpos ,
si ese día me hiciste bigotes de naranjo pasión.

Si yo tenía lunares en las piernas ,
y tú tenías pecas en los brazos ,
si tú me fotografiabas ,
con esa cámara que nunca tuviste
en el sillón , en la mesita de centro ,
en el piano a escondidas ,
frente al espejo ,
yo - tú
vestido con vestido ,
si me sonreías con una cocada entre los dientes,
si me enseñaste a detener el hipo ,
si me enseñaste a amar por primera vez.


Si fuimos una , si fuimos todo ,
si la mesa no tenía ese día rastro de sal ,
si el espejo en que aún quedaban morisquetas de tí , seguía intacto ,
si la sábana no me dejó usar el pie izquierdo en la mañana.

¿ Por qué te fuiste Soledad?

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